El ciclo de aprendizaje experiencial

Cuando hacemos talleres queremos enseñar habilidades que las personas puedan usar en su trabajo de organización comunitaria en contra del cambio climático. ¿Cómo podemos hacerlo más efectivamente? Usando el ciclo experiencial.

En ocasiones, una persona “experta” se para al frente de un salón y presenta información a un grupo. Eso equivale a tratar a los y las participantes como recipientes vacíos en los que generosamente depositamos nuestra experticia.

Un modelo diferente comienza con las experiencias vividas de las personas y las usa para crear nuevos aprendizajes e inmediatamente ponerlos en práctica. En ese proceso, nuestro objetivo es partir de la sabiduría que existe en el grupo con el fin de abrir espacio para el aprendizaje y la enseñanza mutua. Este modelo es muy consistente con los valores del activismo: Animar a la gente a que confíe en sus propias experiencias, valore el auto-respeto y a que aprenda de las demás personas en lugar de que ello ocurra en una sola dirección. El nombre de este segundo modelo es ciclo de aprendizaje experiencial, pues parte de la experiencia.

 

Los cuatro pasos del modelo de educación experiencial son:

  • Experiencia, también llamado la actividad, el ejercicio o la herramienta de aprendizaje;
  • Reflexión, en el que los y las participantes piensan y sienten sobre lo que acabaron de hacer;
  • Generalización, en el que los y las participantes pasan de un nivel de pensamientos y sentimientos inmediatos a un nivel de conceptos e ideas. En este paso, pueden ver cómo sus ideas encajan en su visión del mundo, incluso creando un mapa mental que muestra en dónde están las cosas y cómo funcionan;
  • Aplicación, en el que los y las participantes ponen en práctica el conocimiento adquirido a través de nuevos comportamientos.

El educador brasilero Paulo Freire dijo que nunca aprendemos únicamente a través de la acción o de la reflexión, sino a través de la relación entre acción y reflexión. Una razón por la que los métodos tradicionales de educación no funcionan para capacitar es que generalmente se estancan en la reflexión y la generalización y descartan el rol de la acción en el proceso de aprendizaje.

En el modelo de educación experiencial valoramos la acción y así, el proceso comienza con una acción, esto es, la experiencia inmediata (el ejercicio). Esto puede significar recordar una experiencia pasada o crear una experiencia completamente nueva.

En la generalización, el o la tallerista obtiene información del grupo, que incluye historias, conceptos teóricos, algunas veces incluso estadísticas, si hacen parte del saber colectivo; todo lo cual ayudará a los y las participantes a salirse de lo inmediato y entrar a lo conceptual. Los o las talleristas luego añaden historias u otra información adecuada que toque otros puntos de aprendizaje que el grupo aún no ha ofrecido. Los o las talleristas ofrecen teorías para invitar a los y las participantes a que empujen los límites de sus ideas.

El modelo de educación experiencial es un ciclo, porque el cuarto paso, la aplicación, se convierte en una nueva experiencia concreta que puede seguirse de reflexión, generalización y de una nueva aplicación del conocimiento adquirido.

Por ejemplo, hacer un taller para un grupo acerca de la estrategia de acciones directas, puede tener la siguiente secuencia:

  • Experiencia: (en grupos pequeños) Piensen en una ocasión en la que se enfrentaron de manera exitosa a alguien en una posición de autoridad. (Esta experiencia descrita en forma amplia permite que todo el mundo, incluso quienes nunca han participado en una acción directa formal, participe y contribuya con su propia experiencia de vida.)
  • Reflexión: ¿Qué ocurrió? ¿Qué les permitió tener éxito en esa ocasión a pesar de la posición de autoridad que tenía esa persona? (El paso de reflexión es precisamente pensar concretamente en esa experiencia pasada)
  • Generalización: ¿Cuáles son algunos de los principios clave para enfrentarse a la autoridad? Se puede hacer una lista titulada: “¿Qué funciona para enfrentar la autoridad?” Luego puede preguntársele al grupo: ¿Cómo podemos aplicar estos principios en nuestra próxima acción? (Puesto que los y las participantes comparten y se enseñan entre sí, los o las talleristas no tienen que perder su tiempo enseñando conceptos que el grupo ya conoce. En lugar de ello, se pueden enfocar en lo que no está presente en el grupo, trayendo conceptos e historias que estén fuera de la experiencia narrada.)
  • Aplicación: Juego de roles representando una futura acción, la cual se verá fortalecida por estos nuevos principios y aprendizajes.

Durante todo el proceso del ciclo experiencial, la convicción que le subyace es constante: Enseñar para empoderar, no para depender de la experticia externa. ¡Eso es un proceso para lograr cambios reales!

(Para obtener más información sobre cómo un/a tallerista puede construir sobre la sabiduría de un grupo, ver Talleres interculturales: algunos consejos.)


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